viernes, 20 de abril de 2018

Reglas Vikingas: 2 Entender las necesidades del mercado

En la primera regla Vikinga destacábamos la necesidad de conocerse a uno mismo. La segunda regla es la otra cara de la moneda; conocer las necesidades del mercado. El encaje entre estas dos facetas será clave para diseñar una carrera profesional de una manera realista.


3. Entender el mercado

La búsqueda de trabajo nos exige preguntarnos lo que el mercado necesita y en qué puedes contribuir con una visión de largo plazo.

En su famoso discurso presidencial, John F. Kennedy dijo: “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti, pregunta lo que tú puedes hacer por tu país“. (Video del discurso). De igual forma, a la hora de buscar trabajo es importante plantearte qué puedes hacer por la sociedad teniendo en cuenta tus preferencias y habilidades.

Cuando estés en un proceso de selección, piensa qué puedes hacer para contribuir en la empresa y úsalo para articular  tu discurso. ¿En qué puedes aportar con tu perfil y experiencia en las actuales circunstancias de negocio? Una adecuada actitud nos permitirá descubrir, con un poco de imaginación y creatividad, en qué actividades podríamos ser más útiles. Nuestra aportación no tiene por qué restringirse a nuestras áreas de estudio o especialización.


Mi experiencia me dice que cuando empiezas tu andadura profesional no tienes un buen mapa del mundo profesional, es decir, no conoces bien el mercado y no sabes hasta qué punto se pueden conciliar tus motivaciones con la realidad. El resultado es muchas veces una planificación de la carrera que choca con la realidad.

Por ejemplo, muchos apreciados compañeros me han reconocido que les hubiese encantado aprender inglés cuando eran jóvenes y tuvieron la oportunidad. La vida profesional les ha llevado a una carrera internacional y resulta que no dominan el inglés. La vida profesional actual se desarrolla en un mapa muy globalizado.


4. Integrar la vida profesional y personal

Aunque ya hemos hablado de las preferencias de "estilo de vida" de cada uno, merece la pena destacar de nuevo la necesidad de integrar nuestra vida personal en las decisiones laborales. La carrera profesional y la vida personal no son silos independientes, sino que están muy conectados.

¿Qué estilo de vida te gusta llevar? Sea cual sea la respuesta, te ayudará tener en cuenta tus preferencias personales a la hora de planificar tu rumbo profesional. Si tienes pareja, es importante hablar sobre este tema y encontrar una visión común. En cada organización encontrarás una cultura y estilo de trabajo diferentes. La clave es integrar la vertiente profesional y personal, y encontrar un lugar en el que encaje todo.

Recuerda, cuando estés valorando los sectores y compañías en las que trabajar, infórmate de cuáles son sus valores, políticas y ambiente de trabajo. Si estás pensando en montar tu propio negocio, habla con personas que sean emprendedoras para que te cuenten su experiencia. Te ayudará mucho entender la realidad del mercado laboral.

domingo, 15 de abril de 2018

Reglas Vikingas: 1 Conócete a ti mismo

La primera regla vikinga para construir tu carrera profesional no es nueva, se trata de la necesidad de "conocerse a uno mismo", concepto del que se hablaba en la Grecia Antigua (se dice que  estaba presente en el Templo de Apolo en Delfos).  Aplicado al mundo laboral, conocerse a uno mismo tiene dos vertientes: saber lo que te gusta y cuales son tus fortalezas. En los últimos años, una de las aproximaciones a este concepto es la de Ikigai que popularizó el World Economic Forum. 

1. Conoce lo que te gusta


La mayoría de los orientadores laborales destacan la importancia de trabajar en algo que te guste. La verdad es que es difícil no estar de acuerdo con esta afirmación, pero… ¿Qué significa trabajar en algo que te gusta? ¿Te tiene que gustar el contenido del trabajo? ¿Se refiere a la forma de vida que te permite llevar? ¿Quizás a ambas cosas a la vez?

El trabajo es una parte muy importante de nuestras vidas pero las motivaciones que hacen un trabajo atractivo son muy distintas para cada persona. Hay diversas teorías al respecto:  la clásica pirámide de Maslow, las motivaciones higiénicas y motivacionales de Herzberg, las necesidades de McClelland, etcétera. Para no complicar el tema, me apoyaré en una clasificación expuesta por Fishman en su artículo The war for Talent sobre las distintas motivaciones de las personas para trabajar que se pueden resumir en cuatro:

  1. Motivación por desarrollarse y buscar empresas en las que puedas aprender, tener un trabajo interesante y oportunidades de desarrollo.
  2. Motivación por ser retados, sintiéndose atraídos por el riesgo y por la retribución e influencia asociados al puesto que ocupan. 
  3. Motivación por mejorar el mundo y trabajar en empresas con misiones inspiracionales.
  4. Motivación por preservar el estilo de vida, atraídos por la flexibilidad, una apropiada ubicación o la posibilidad de conciliar su vida personal.
Esta distinción no hace más que poner de manifiesto la variedad de motivaciones que existen para las personas que integran el mercado laboral. Cada uno de nosotros damos una importancia diferente a cada factor. En general, es difícil encontrar un trabajo que cumpla con todas las motivaciones en su grado máximo a la vez. 

Cada uno de nosotros debemos conocer cuales de nuestras motivaciones nos satisfacen más y si es realista que podamos cumplir todas a la vez. Desgraciadamente, hay varios de los elementos mencionados que tienen en circunstancias normales una correlación inversa, de forma que es inevitable tener que elegir. El objetivo es conocer nuestras motivaciones y ordenarlas para poder orientar nuestra profesión en función de nuestras preferencias en la medida de lo posible.

2. Descubre lo que se te da bien

Hablando de nuestro perfil profesional, cada uno tenemos puntos fuertes y débiles. La competitividad del mercado laboral actual nos exige aprovechar nuestras virtudes. Por ejemplo, muchos niños sueñan con ser  jugadores profesionales de fútbol, baloncesto, tenis o cualquier otro deporte. Sin embargo, sólo unos pocos pueden alcanzar un nivel de competitividad que les permite ganarse la vida como deportistas profesionales. 

Saber cuales son nuestras fortalezas y debilidades es fundamental para elegir bien nuestra profesión. Se dice que nuestra vocación es el lugar dónde se juntan nuestro talento y lo que el mundo necesita (no he logrado encontrar la cita exacta aunque en este enlace encontráis una discusión sobre este tema).

En resumen, se trata de entender hasta qué punto podemos conciliar lo que nos gusta y hacemos bien, con lo que podemos aportar o lo que el mercado laboral demanda. En la próxima entrada terminaré de comentar este tema, poniendo énfasis en las necesidades del mercado.